Las pifias que cometí como emprendedor

Pasar de tener trabajos que detestaba a dedicarme a lo que me gusta sin tener que moverme de mi casa y ganando multiplicado x 10 lo que ganaba antes no creas que fue un camino de rosas.

El premio Nobel Niels Bohr dijo una vez que un experto es una persona que ha cometido todos los errores que se pueden cometer en un determinado campo… y bueno… no sé si yo cometí todos los errores posibles, pero desde luego cometí unos cuantos de gran envergadura cuyos aprendizajes me están sirviendo para que otros terapeutas no tengan que pasar por ahí y que su camino sea mucho más suave que el mío.

Ahí van:

No llevar un control exhaustivo de las finanzas del proyecto.

Monté una empresa con mentalidad de asalariado y claro, yo veía que al poco de empezar facturaba una cantidad que era el doble de lo que había cobrado siempre como trabajador, así que di por hecho que debería de estar haciéndome de oro, daba por hecho que «con todo ese dinero» seguro que tenía más que de sobras para pagar los impuestos y lo que hiciera falta, pero nada más lejos de la realidad, cuando me puse a hacer números me di cuenta de que ¡había estado perdiendo dinero! 🤦🏻‍♂️

Así que la lección está clara!, lleva un control exhaustivo de tus ingresos y gastos o te llevarás una sorpresa.

Planificar cuidadosamente tus finanzas es la mejor manera de ir aumentando tu patrimonio con el tiempo.

Dirigirme a un público muy genérico

Sí, lo has leído bien, si miras mis contenidos verás que una de las cosas que más recalco es que «has de dejar de ser generalista y dirigirte a un nicho» ¿que por qué lo recalco tanto? porque yo mismo cometí el error garrafal en un momento dado de ir ampliando mi target poco a poco porque «total… si esta estrategia sirve tan bien para un terapeuta pues también puede servir para cualquier emprendedor consciente de cualquier sector» ¿El resultado? empezaron a llegarme empresarios de todo tipo, algunos que vendían pequeños electrodomésticos, tiendas de objetos frikis… y así un largo etc, hasta llegar al punto de que por querer dirigirme a todo el mundo conseguí no llegar a nadie y que nadie me contactara.

Suerte que un momento dado me iluminé y entendí lo que estaba pasando, hasta el punto de que añadí al nombre de mi proyecto «Marketing para terapeutas y psicólogos«. El cambio fue espectacular e inmediato, hasta el punto de tener que parar mi publicidad constantemente por no dar abasto.

¡Hazte fuerte en un nicho!

No querer aceptar el valor que tiene el trabajo que uno hace

Nada más comenzar mi proyecto empezaron a contactar conmigo ex-ejecutivos y ex-altos mandos de multinacionales que habían dejado el mundo de la empresa y ahora querían dedicarse a esto del desarrollo personal y las terapias.

Yo pensaba que era pura casualidad, que sería algún caso puntual, que sería algún despistado… pero el caso es que no dejaron de pasarme cosas de ese tipo. Me llamaron también de una Cámara de comercio para impartir una formación en marketing y me llamaron también desde la fundación de un banquero conocido a nivel internacional para impartir una formación sobre emprendimiento y ecología.

Yo no daba crédito, padecí del síndrome del impostor, pensaba que estaba quedándome con el personal porque ¿quién era yo para trabajar con ese tipo de perfil o ese tipo de entidades?

El caso es que, con el tiempo, acabé aceptando sin complejos la valía de mi trabajo, sobre todo, cuando me llegan clientes que han trabajado con otros profesionales del marketing bastante famosos y me cuentan cómo ha sido su nefasta experiencia. He pasado de darme vergüenza por cobrar a estar todo el tiempo con la sensación de que tengo que subir precios teniendo en cuenta los resultados que consiguen mis clientes (los que sí siguen la estrategia que les propongo).

Te propongo que hagas este ejercicio contigo misma/o ¿qué dicen tus clientes de tu trabajo? ¿tú te valoras en la misma medida que tus clientes a ti?

Querer hacer de padre de mis clientes

Duro pero real, actitud totalmente paternalista

¿Que no puedes pagarme?

No pasa nada, no me pagues «hijo» que papá está aquí para ayudarte.

¿Que no puedes hacerlo?

No pasa nada «hija» yo te lo hago, yo me quito de mi tiempo para arreglártelo

¿Que no puedes en mis horarios de trabajo?

No pasa nada, me quito de mis horas de descanso para atenderte a ti especialmente….

Suerte que como siempre estoy haciendo auto-terapia o revisándome con un profesional (varios consteladores se han hecho ya ricos conmigo) me di cuenta de esa actitud y la rectifiqué.

Ahora veo claro que yo soy tu compañero de viaje en esto de emprender, te ayudo pero respetándome a mi mismo también, te ayudo pero teniéndome en cuenta a mi mismo también. Te ayudo pero de igual a igual, te ayudo pero haciéndose responsable cada uno de su parte.

Así que, desde ahí, si quieres, cuenta con mi ayuda!

Si quieres que te ayudemos a automatizar tu entrada de clientes de terapias, te animo a que te pongas en contacto conmigo

Si quieres seguir aprendiendo a cómo automatizar tu entrada de clientes de terapia, te animo a que veas la sección de Recursos